Economía en recesión: expertos urgen pactos para evitar un colapso prolongado
El Banco Mundial prevé una recesión de -0,5% en 2025, -1,1% en 2026 y -1,5% en 2027. Ante la crisis, especialistas afirman que se requieren acuerdos entre los partidos y con la sociedad civil, incluidos los actores productivos que serán clave.
La crisis económica boliviana se perfila larga y profunda, según la última proyección del Banco Mundial (BM), que anticipa una recesión —es decir, un decrecimiento sostenido— durante los próximos tres años.
En este contexto, especialistas proponen una agenda urgente que exija acuerdos entre el futuro gobierno, la nueva Asamblea Legislativa y la sociedad civil. Dicha agenda debería incluir medidas para la provisión de combustibles, el tipo de cambio y la falta de dólares, el alza de precios en la canasta familiar y las oportunidades de empleo, todo bajo un marco de diálogo, transparencia y compromiso nacional.
“Ya no más peleas”, pide el director del Centro para la Participación y el Desarrollo Humano Sostenible (Cepad), Carlos Hugo Molina. A su juicio, el país necesita consensos y reconciliación para devolver certidumbre a la población. “Todos vamos a exigirle a los parlamentarios, más allá del origen de su voto o ideología, que aprueben las leyes que necesitamos. No podemos seguir viviendo en esto”, adviertió
En la misma línea, el analista de la Fundación Jubileo, René Martínez, consideró necesario construir una agenda nacional que aborde temas difíciles con “transparencia” y conciencia de la “realidad del país” para evitar que la crisis se agrave.
De acuerdo con el Banco Mundial, Bolivia enfrentará tres años consecutivos de recesión: -0,5% en 2025, -1,1% en 2026 y -1,5% en 2027. El estudio Delphi de la Fundación Friedrich Ebert Bolivia (FES) confirmó que la economía es la principal preocupación ciudadana (87%), seguida de la debilidad del nuevo gobierno (26%) y el riesgo de ingobernabilidad poselectoral (23,6%).
El informe del Banco Mundial llegó en un momento de carencia crónica de combustibles.
Temas urgentes
Entre las prioridades figura la crisis de los combustibles. Las largas filas para conseguir gasolina o diésel se han vuelto cotidianas, por lo que el próximo gobierno deberá definir pronto el futuro de la subvención. Molina alertó que esta escasez está afectando la siembra y la cosecha, con consecuencias directas sobre la economía productiva.
Martínez añadió que los “desajustes” en el gasto público han generado un desequilibrio fiscal que vuelve “insostenible” la subvención de hidrocarburos. Actualmente, el Gobierno destina unos 56 millones de dólares semanales para mantener el precio del diésel y la gasolina.
Otro eje clave es el tipo de cambio. Martínez adviertió que su “congelamiento” distorsiona la balanza comercial y favorece el contrabando. Además, la escasez de dólares y la caída de las reservas internacionales presionan al sistema financiero. Según el Banco Central de Bolivia, las RIN alcanzaron en septiembre los 3.275 millones de dólares, una mejora respecto a los 1.298 millones registrados en diciembre pasado. Sin embargo, el país mantiene un déficit comercial de 496 millones de dólares, según el IBCE.
La falta de empleo es otro frente crítico. Molina advierte que la informalidad crece sin freno y demanda decisiones urgentes para generar trabajo digno.
Ambos expertos coinciden en que el país necesita “madurez política” y transparencia para salir de la crisis. “No hay una varita mágica —recalcó Martínez—. (Porque, además) son desajustes estructurales muy complejos que solo podrán resolverse en el mediano plazo”.
Molina concluyó con un llamado a la responsabilidad: “La hipótesis de que no se pongan de acuerdo en un escenario de crisis como el actual no puede ser considerada”.
Los descargos
El ministro de Economía, Marcelo Montengro, presentó un reporte sobre el estado de la economía, cuyas proyecciones no son óptimas, de acuerdo con las previsiones del Banco Mundial y otras entidades multilaterales.
“Cumplimos los compromisos y entregamos una economía estable y con acciones en defensa del bolsillo del pueblo”, fue la principal conclusión de la autoridad a menos de un mes de la conclusión de su mandato. Pero también remarcó que durante ese periodo “el sabotaje político” y bloqueos fueron el principal obstáculo interno al crecimiento; detalló que más de 90 días de bloqueos causaron pérdidas de más de $us 5.000 millones entre 2022 y 2025.
Montenegro remarcó que en la Asamblea Legislativa Plurinacional se estancaron créditos por $us 1.638 millones, limitando el financiamiento externo. Pese a ello, la autoridad destacó que el crédito productivo superó los Bs 109.000 millones, con foco en manufactura y agricultura.
También hizo notar que los beneficiarios de bonos sociales pasaron de menos de 500.000 personas en 2003 a más de 3,7 millones en 2024 y que desde 2006, el Estado invirtió casi $us 10.000 millones en bonos sociales y que entre 2020 y 2025 se crearon más de 10.000 ítems en educación y 6.178 en salud.
Para el economista Mauricio Ríos los datos que brinda el Banco Mundial respecto a las proyecciones económicas del país son un llamado de atención para las nuevas autoridades que desde 8 noviembre administrarán el país. El próximo 19 de octubre, el país habrá elegido al nuevo mandatario que dirigirá el país durante el periodo que concluirá en 2030.
“Para superar la actual situación económica se debe optar por un shok económico. El gradualismo para lograr cambios no es lo adecuado. Debe haber medidas de impacto y de solución estructural como el déficit fiscal”, sostuvo Ríos.
