Turismo, investigación e innovación: la ruta hacia un futuro sostenible e inclusivo

Turismo, investigación e innovación: la ruta hacia un futuro sostenible e inclusivo

El turismo se ha consolidado como un motor de desarrollo económico y social en Bolivia y el mundo. Sin embargo, más allá de su aporte en generación de empleo e ingresos, este sector hoy enfrenta un reto crucial: integrar la investigación y la innovación para garantizar un futuro sostenible. 
Así lo plantea Mónica Pacheco, especialista en desarrollo y coordinadora del Centro de Investigación e Innovación Tecnológica en Turismo (CIINTUR), parte vital del Centro de Pensamiento Estratégico de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.
En una conversación con Educación y Sociedad de EL DEBER, Pacheco reflexionó sobre el papel del turismo dentro de la economía creativa, la necesidad de repensar sus cadenas de valor y el protagonismo de las comunidades locales en este proceso.

Turismo como ecosistema de valor

“El turismo se desarrolla en un territorio, y eso tiene una implicancia enorme”, explica Pacheco. Para ella, este sector no puede entenderse como una actividad aislada, sino como parte de un ecosistema amplio y dinámico en el que confluyen hoteleros, gastronómicos, artesanos, transportistas y otros actores.
En ese entramado, la economía naranja cumple un rol clave. “Va a trabajar, justamente, sobre la necesidad de construir espacios, darle valor a este territorio donde guarda su patrimonio, su cultura y su naturaleza fundamentalmente”, señala.
El turismo, tradicionalmente conocido como “la industria sin chimeneas”, hoy se redefine bajo el paraguas de la economía creativa. Esto abre paso a un sector capaz de articular a microemprendedores, inversionistas y comunidades, generando impacto económico y social.

La sostenibilidad como brújula

Uno de los aspectos más destacados en la visión de Pacheco es la conexión del turismo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “La presencia del turismo en la sostenibilidad es multidimensional”, afirma.
Según explica, la actividad turística puede contribuir a varios ODS, desde la igualdad de género hasta la sostenibilidad ambiental y económica. Para lograrlo, es fundamental diseñar cadenas de valor inclusivas que permitan a cada participante aportar su conocimiento y capacidades. “Ese es el gran desafío”, asegura.
Bolivia tiene un enorme potencial turístico, pero su desarrollo requiere una base sólida de conocimiento y creatividad. “El país hace esfuerzos muy importantes en términos de innovación, lo vemos todos los días, aunque no sabemos todavía qué más debemos desarrollar. Y ahí entra la investigación como brújula”, enfatiza Pacheco.
La investigación, explica, orienta la toma de decisiones, permite medir impactos y ayuda a mitigar efectos negativos en los territorios. A su vez, la innovación actúa como un puente entre la tecnología y la identidad cultural. 
“La innovación abre espacios que antes eran imposibles de ver o de hacer, pero también da voz a las comunidades, permite que proyecten sus significados, su patrimonio y ponerlo al conocimiento de todos”, subraya.

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